A Jamarican in Paris de Monty Alexander tiene ese aire de recuerdo que llega suavemente, como una melodía escuchada desde lejos. El pianista jamaicano se acerca a París con sensibilidad y elegancia, dejando que el jazz, el reggae y la canción dialoguen con una naturalidad profundamente humana.
Hay en estas interpretaciones una cierta melancolía luminosa: la sensación de estar lejos de casa, pero encontrar en otra ciudad nuevas formas de pertenecer. Alexander toca con calidez, sin excesos, haciendo que cada nota parezca guardar una pequeña historia.
Un disco íntimo y entrañable, donde Jamaica y París se encuentran en el territorio universal de la música. Un viaje sereno, con algo de nostalgia y mucho corazón.






