miércoles, 21 de octubre de 2020

KEITH JARRETT

 

El pianista Keith Jarrett, uno de los más importantes de la historia del jazz, confirmó la razón de su ausencia de los escenarios en los últimos dos años: sufrió dos derrames cerebrales en 2018, uno en febrero y otro en mayo. El intérprete agregó que es muy poco probable que vuelva a tocar en público. 

Mi lado izquierdo todavía está parcialmente paralizado. Puedo caminar con un bastón, pero me llevó mucho tiempo, un año o más. Y no puedo moverme en absoluto por esta casa, de verdad", contó el músico de 75 años en una entrevista con The New York Times. 

El primer derrame “definitivamente se me escapó”, dijo Jarrett. Después de varios síntomas, fue internado y le dieron el alta a los pocos días. El segundo derrame cerebral ocurrió en su casa y debió afrontar un tratamiento que, desde julio de 2018 hasta mayo de este año, le impidió acercarse al piano. Apenas ha tocado algo con su mano derecha. 

Estaba tratando de fingir que era Bach con una mano, pero eso solo fue jugar con algo", señaló. Jarrett afirmó que cuando intentó tocar algunas melodías familiares en el estudio de su casa, descubrió que las había olvidado.

"No sé cuál será mi futuro", agregó el intérprete. “No me siento en este momento como pianista. Eso es todo lo que puedo decir al respecto."

Cuando escucho música de piano a dos manos es muy frustrante en términos físicos. Si incluso escucho a Schubert, o algo tocado suavemente, eso es suficiente para mí. Porque sé que no los podría hacer. Y no se espera que recupere esa capacidad. Lo máximo que se espera es que recupere mi mano izquierda y posiblemente la capacidad de sostener una taza", lamentó.

Los problemas de salud del músico no son nuevos. En 1998 confesó que padecía síndrome de fatiga crónica. Jarrett saltó a la fama mundial en los años 70 como exponente de la nueva camada de pianistas de jazz. Su "Köln Concert"  grabado en esa ciudad alemana en enero de 1975, es el disco de piano solo más vendido de la historia. Con los años, su leyenda se agigantó.

"Me siento como el John Coltrane de los pianistas. Todos los que tocaron saxo después de él demostraron cuánto le debían. Pero no era su música. Era solo una imitación", agregó. Acerca de su capacidad de improvisación, Jarret reconoció antes de un concierto "no tengo idea de lo que voy a tocar". 

Poco antes de sus derrames, Jarrett pudo tocar en Budapest, en 2016, en la Sala Nacional de Conciertos Béla Bartók, con una confraternidad que atribuye a factores personales: su abuela materna era húngara y tocaba la música de Bartók desde muy chica. De hecho, eligió ese concierto como el mejor de su gira de aquel año. 

El factor crucial de aquella velada, reconoció, fue una audiencia excepcionalmente receptiva. "Algunas audiencias parecen aplaudir más cuando sucede algo loco", dijo. "No sé por qué, pero no estaba viendo eso en Budapest".

El presente es muy distinto. "Sólo puedo tocar con mi mano derecha y ya no me convence. Incluso tengo sueños en los que estoy tan desordenado como realmente lo estoy, así que me he encontrado tratando de tocar en mis sueños, pero no es como la vida real".

domingo, 11 de octubre de 2020

AARON BURNETT AND THE BIG MACHINE + ESPERANZA SPALDING

El saxofonista Aaron Burnett y Fresh Sound Records se enorgullecen en anunciar que el 6 de noviembre verá la luz: “Jupiter Conjunct”, nuevo álbum de Aaron Burnett and the Big Machine. 

Aunque Burnett se estableció profesionalmente recorriendo el mundo con Esperanza Spalding, sus ambiciones siempre han sido un poco fuera de este mundo. En Jupiter Conjunct, continuador de "Anomalía" de 2019, aclamado por la crítica, Burnett y Big Machine han ampliado sus horizontes para trascender lo terrestre. 

Inspirado por el planeta más grande del sistema solar, sus lunas en órbita, y las fuerzas cósmicas que de alguna manera evitan que los cuerpos celestes caigan en el olvido, las nueve composiciones de Burnett reflejan su noción de que el sonido y la música sirven como fuerzas unificadoras y de conexión comparables. 

"La Conjunción de Júpiter", dice Burnett, "es un testimonio de mi admiración por nuestro creador y la conexión con todo a través del sonido". 

En torno a Burnett, la estrella polar de la Gran Máquina, lo secundan: Adam O'Farrill en la trompeta, Joel Ross en el vibráfono, Carlos Homs en piano y Fender Rhodes, Nick Jozwiak en contrabajo y Kush Abadey en la batería. 

Juntos toman el desafío para sumar un grano de arena en la expansión del género. La banda refleja las múltiples influencias de su líder adornando una base arraigada en la música clásica y el jazz con elementos de la electrónica contemporánea y la música del mundo. 

Explorar intrépidamente estas nuevas fronteras es más fácil cuando entre sus guías de la galaxia se encuentra una de las estrellas más brillantes del universo, Esperanza Spalding.

All tracks composed by Aaron Burnett



lunes, 5 de octubre de 2020

SONNY + EVANS


 El detective del jazz resolvió dos nuevos casos. Zev Feldman, copresidente de Resonance Records y uno de los productores más reconocidos por su talento para encontrar y desempolvar grabaciones desaparecidas o escondidas en algún arcón, acaba de anunciar la edición para este año de dos trabajos de grandes prohombres del jazz: Sonny Rollins y Bill Evans.

Comencemos por el saxofonista. Esta semana cumplió 90 años y fue un acontecimiento en las redes sociales. Músicos y fanáticos le dedicaron todo tipo de mensajes. ¡Por otros grandes 90!, lo saludó el trompetista Dave Douglas.

Sonny ya no toca, porque una fibrosis pulmonar se lo impide. Su último concierto data de 2012. Pero está activo, escucha música y a menudo se sienta a reflexionar sobre la vida y el jazz con algún periodista, como ocurrió recientemente en una viralizada nota de The New York Times.

El disco que Resonance anuncia para noviembre próximo incluirá música grabada en vivo y en estudio durante una gira que Sonny desplegó por Holanda en 1967. Tenía entonces 36 años y lo acompañaron dos de los jóvenes más prometedores de la escena local: el bajista Ruud Jacobs, quien murió el año pasado, y el baterista Han Bennink, que se destacó en la corriente vanguardista y que estuvo en Buenos Aires para una de las sesiones del festival de jazz porteño.

El álbum llegará primero en un vinilo triple y luego en un CD doble con el título Rollins in Holland: the 1967 studio & live recordings. "La música en este disco es extraordinaria y los fans van a estar encantados", destacó Zev Feldman, y recordó que se trata de un registro de una época fundamental en la vida del saxofonista. En efecto, su último disco en estudio fue East Broadway Run Down, que el sello Impulse! editó en 1966, antes de un paréntesis que se extendió hasta 1972.

Este registro redescubierto incluye un show de principios de mayo en la Arnhem Academy of Visual Arts, en el cual Sonny mostró toda su potencialidad para improvisar, con temas de hasta 20 minutos. Luego hay cuatro tracks grabados dos días después en el VARA Studio de Hilversum y finalmente una presentación en un programa de televisión local. Las cintas fueron descubiertas en 2017 y tras cartón entró en escena Feldman, para dar forma a esta edición que incluirá una extensa entrevista con Jacobs y Bennink, bajista y baterista, y un texto del biógrafo de Rollins, Aidan Levy.



En cuanto al nuevo disco de Bill Evans, Resonance anuncia que será un registro inédito de un trío de corta vida que lideró el pianista junto con Eddie Gomez y Jack DeJohnette. 

Se trata de una presentación en el club londinense Ronnie Scotts de 1968 y también será editado en formato vinilo y CD. El único álbum que grabó este trío por aquel entonces fue el ganador de un Grammy Bill Evans at the Montreux Jazz Festival, también en 1968. El trío no duró más que seis meses, a pesar de la evidente química que demostraba, especialmente porque DeJohnette también tocaba el piano. 

La leyenda o la historia verídica- sentencia que en ese show en Ronnie Scotts estaba presente Miles Davis, quien no dudó en convencer a DeJohnette para unirse a su banda de inmediato.


martes, 29 de septiembre de 2020

PASOS DE GIGANTE


 A 60 años de Giant Steps, una reedición de lujo

Cuando en el verano de 1959 John Coltrane invitó a Wayne Shorter a comer a su departamento del Upper West de Manhattan ya tenía resuelto dejar la banda de Miles Davis. "Lo que toco con él no suena bien", le confesó a un sorprendido Shorter. 

Lo que tocaba con Miles por entonces era nada menos que Kind of Blue, cuyas sesiones habían comenzado en la primavera de ese año. Coltrane tenía 32 y ya estaba convencido de que su carrera debía navegar por otras aguas.

Y fue entonces cuando dio el primer paso para la independencia, acaso alentado por el propio Miles, como algunos sostienen, que ya intuía que él también debía reinventar de algún modo su carrera. Ese paso inicial fue un paso "gigante". La grabación de Giant Steps, el primer disco que Coltrane registró para el sello Atlantic y que se volvió un hito en la historia del jazz.

Se cumple este año el 60 aniversario de ese álbum emblemático. Como suele suceder, la discográfica de turno anuncia la reedición de nuevas versiones del disco. Habrá una edición Deluxe y otra Super Deluxe, con tomas alternativas, falsos arranques y naturalmente un booklet con fotos inéditas y nuevos textos que analizarán esta obra que le dio fuerte impulso a la creatividad de Coltrane. La edición más portentosa de este relanzamiento aniversario incluirá 35 tracks. El disco original enlistaba siete.

Giant Steps, el tema que da título al disco, es uno de los más famosos de la historia del jazz y casi un ejercicio imprescindible para todo músico que se precie de fluidez para la escena. Introduce un acorde nuevo cada dos tiempos y la pieza cambia de tonalidad tres veces en cuatro compases. Son los "pasos de gigante" a los que alude el título. La progresión armónica de Giant Steps acaso reconozca como antecedente el standard Have you meet Miss Jones?, de Richard Rodgers, pero los cambios que Coltrane ideó conformaron un ejercicio inédito para la improvisación en el jazz.

La complejidad y los cambios del tema exigieron un esfuerzo monumental del pianista Tommy Flanagan, cuyo sentido melódico fue puesto a prueba en ese entonces. Años después grabaría una versión extraordinaria de esa composición. Pero Coltrane no se declaraba conforme con buena parte de sus creaciones para el disco "Me preocupa que lo que hago suene a meros ejercicios académicos", le dijo a Nat Hentoff, quien escribió las liner notes para el disco.

Pero si para el propio saxofonista Giant Steps podía sonar casi como ensayo teórico, no puede afirmarse lo mismo de otro gran tema que incluyó el disco, la perfecta balada Naima, que lleva el nombre de la primera mujer de Coltrane.

Según el escritor y especialista en jazz Ted Gioia se trata de la composición más lograda de toda la discografía de Coltrane. Se grabó en una sesión posterior al resto del disco, en diciembre de 1959, con Wynton Kelly en piano, Paul Chambers en bajo y Jimmy Cobb en batería.

La nueva edición aniversario del álbum no se queda corta: incluye seis versiones alternativas de Naima y doce de Giant Steps. 

domingo, 20 de septiembre de 2020

EDUARDO ELIA - LEJOS DEL TORBELLINO

     

El pianista cordobés, dueño de una imaginación forjada a base de talento y conocimiento, nos entrega su último trabajo con un diáfano sentido de la melodía. Desde el comienzo, se da santo y seña a una búsqueda de lo bello y lo preciso en clave meditativa.   

Un mojón que acompañará al oyente en todo el recorrido. Son ambientes tenues que dialogan entre sí, desde una vaporosa sensualidad y languidez. Es música para ser escuchada con paciencia. 

Esa laxitud es la que estimula la interacción. A partir de esos parámetros la oscilación entre dos polos como: “Provocando El Incendio” y “Las Palabras” se encuentran cara a cara; en beneficio de un universo musical que toma forma a medida que avanza la escucha: sonoridad paisajista, ideas ricas en tensa calma y flujo continuo. 

La arquitectura de las composiciones toma cuerpo en la flexibilidad de esas tenues rugosidades, que sostienen el armazón musical.  Si después de escucharlo sentiste calor en el corazón, habrá valido la pena.

 

Eduardo Elia: Piano
Cristian Andrada:Contrabajo
Luis Barzola: Batería
Martin Dellavedova: Saxos
Lucas Acuña: Guitarra
Fabricio Amaya: Guitarra


SPOTIFY

 


miércoles, 9 de septiembre de 2020

GARY PEACOCK


A los 85 años murió Gary Peacock, uno de los contrabajistas más importantes de jazz moderno, de los que más allá del carácter individual del instrumentista concibieron el jazz como una gran posibilidad para el diálogo. La noticia comenzó a circular a partir del anuncio del baterista Jack DeJohnette a través de su cuenta de Twitter. “Lamentamos, con profunda tristeza, el fallecimiento del gran Gary Peacock. 

Tuve la suerte de haber pasado más de 30 años tocando música increíble con él, tanto por separado como en el Trío con Keith Jarrett", escribió DeJohnette, desde 1983 compañero de Peacock en esa máquina de perfeccionar jazz que fue el trío de Jarrett, tal vez el trío más importante del siglo XX, junto al de Bill Evans, con quien Peacock también tocó, en el disco Trio 64, con Paul Mottian en batería. Dueño de un sonido profundo, firmo pero no exento de lirismo, Peacock exploró además las regiones del free jazz, con guías como las del saxofonista Albert Ayler, el trompetista Don Cherry y sobre todo el pianista Paul Bley, con el que grabó discos cardinales del jazz, entre ellos Paul Bley with Gary Peacock, de 1970. 

Peacock nació en Burley y creció en Yakima Couny, Washington. Se formó como pianista y descubrió el jazz a los 15 años, cuando asistió a un concierto de Jazz at the Philharmonic con Oscar Peterson y Ray Brown. Comenzó a tocar el contrabajo de casualidad en Alemania, donde había sido destinado para hacer el servicio militar. “Yo tocaba el piano en un trío y un día se fue el contrabajista y me pusieron a mí. Como en esa época no había contrabajistas en ninguna parte, fui muy requerido para tocar en sesiones con diferentes músicos en Frankfort y sus alrededores”, contó alguna vez. Cumplido el servicio militar, Peacock se quedó en Alemania, donde trabajó con Hans Koller , Tony Scott , Bud Shank.

En la permanente búsqueda de equilibrio y concentración, su estilo inconfundible se iba construyendo bajo las influencias de Paul Chambers, Ray Brown y Scott LaFaro, mientras hacía sus primeras grabaciones con Don Ellis, Clare Fischer y Prince Lasha. En la década de 1960 Peacock se fue a vivir a Japón para estudiar filosofía zen. Allá grabó entre otros con el pianista Masabumi Kikuchi y el baterista Hiroshi Murakami. En 1972 regresó a los Estados Unidos y se matriculó como estudiante en la Universidad de Washington, donde se graduó en biología en 1976. 

Al año siguiente grabó el que sería uno de sus disco fundamentales, Tales of Another. Ahí toca con Keith Jarrett y Jack DeJohnette, prefigurando lo que más tarde será el trío de Jarrett, el gran hito del jazz moderno. De ahí en más, Peacock, convertido en uno de los contrabajistas más admirados, ligó su nombre al trío de Jarrett, y alternó su actividad con grabaciones junto a Marilyn Crispell, Lee Konitz y Bill Frisell, por nombrar algunos. En los últimos tiempos integró un trío con Marc Copland y Joey Baron, el Now This Trio, con el que abrió el Festival de jazz de Buenos Aires el 15 de noviembre de 2017. Fue la última de sus tres visitas a la Argentina.

 

martes, 1 de septiembre de 2020

BIRD



LA BELLEZA CONVULSA

Hace 50 años Charlie Parker entraba directamente en la leyenda. No había vivido como le corresponde a un artista supremo. Su conducta marginal y su independencia de criterio le convirtieron, desde el principio de carrera hasta su último día, en el maldito por excelencia. 

No por ello dejaría de convertirse en el faro incuestionable, el guía de sus contemporáneos, como iba a serlo también de las generaciones posteriores. Pocos escaparon del arrastre magnético e incontenible de su influencia. Hace 50 años, la música  de jazz estaba en un proceso de cambio radical. La mecha la había encendido, pocos años antes, el propio Parker. 

Este año, en todo el mundo del jazz, se recuerda que hace medio siglo dejaba de sonar la belleza convulsa y convulsionante del que, con toda probabilidad, ha sido el más grande improvisador conocido de la historia. Hoy tenemos sus grabaciones, en constante reedición, que siguen alumbrando la música más vital de nuestro tiempo. 

El también saxofonista Ken Vandermark, pertenece a otro mundo y a otra época, pero sigue una misma estirpe: la del artista que busca la expresión afilada y exploratoria. Nadie puede dudar de que la música de este saxofonista terso y frenético sigue rindiendo tributo a Parker desde una iconoclastia abrupta y autónoma.


Publicada con motivo de cumplirse un aniversario más del nacimiento de Bird el pasado 29 de Agosto.- 
©Másjazz 2005