Lejos de reproducir simplemente los originales, Filey busca habitarlos, encontrar nuevas palabras y emociones en piezas como Footprints, Infant Eyes y Speak No Evil. Su interpretación abre otra dimensión para estas melodías, acompañada por una formación cálida y por invitados que enriquecen el recorrido.
El resultado es un homenaje cercano, donde la admiración no se convierte en nostalgia inmóvil, sino en una manera de mantener viva la música. Shorter sigue presente, no como un recuerdo distante, sino como esa voz silenciosa que continúa invitándonos a descubrir nuevos caminos.

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