lunes, 25 de mayo de 2009

PREMIO RACIES

Impronta de Jazz quedó nominado en este comienzo de año, al "Premio Raíces " cuya premiación se llevará a cabo en el la localidad de Tigre en Provincia de Buenos Aires el 14 de Junio. Muy contento por otro logro más, agradeciendo a quienes así lo consideraron y el honor de haber quedado junto con otros programas de Jazz de distintos lugares de Argentina.
Aunque parezca una frase remañida, ya estar entre los mejores engalana y enorgullese a quien conduce con mucho sacrificio y pasión este espacio escuchado por muy pocos. A pesar de todo apuesto y apostaré siempre a la cultura que nos libera de las cadenas de la mediocridad y la chatura mental del no pensar.

domingo, 17 de mayo de 2009

EL ARTE DE LA DELICADEZA

Es inacabable e infinito hablar sobre el universo Bill Evans y la andanada de aproximaciones a su música . Esta de manera particular se nos revela como la más bella. El hombre a partir del cual la sola mención de la palabra "trio" ,nos evoca su imagen y un lenguaje ampliado y reconocido hasta nuestro días.
No está el piano como elemento que perteneció a las manos de Evans, pero si está la visión poética de quien acompaño al emblemático pianista y la de Marc Johnson quien se unió en el último tramo de su carrera.
Tanto Joe Lovano como Bill frisell conjugan perfectamente en esta joya, visitada por Motian, ya que el lugar de Evans está delicadamente ocupado por la esencia de su espíritu que todo lo abarca en este trabajo.
La música se presenta vaporosa en algunos cortes "Time remembered" donde el trabajo del baterista con toques limpios y acojedores me retrotaen a la versión inmortal de " My foolish heart" del "The Complete Village Vanguard Recordings, 1961 - CD 1 -", pero cuando escuchamos "Five" también nos encontramos con espacios abiertos y de amable furia contenida en donde la re-lectura compleja indican que Motian tiene el papel principal en esta historia en cuanto a su protagonismo como líder de la sesión. Un tapiz musical plagado de posibilidades armónicas logradas con estilo y sapiencia, interacción rítmica, excelencia, y la fibra sensible de cuatro seres en estado de gracia.
Dado el alto grado de interacción de los músicos participantes, hacen que colguemos este lienzo sonoro en lo más alto de nuestras discotecas, si es que tal cosa existe al día de hoy.
Este álbum se grabo en 1990, para Winter and Winter, sello cuya presentación de envase y contenido de lo ofrecido, desvela hasta la obsesión a cualquier aficionado al genero. Ojalá vuelvan a entran al País joyas como esta para quienes no escatimamos al bolsillo a la hora de obtener nuestro original, mientras tanto a caballo regalado........

Reseña: Micky Almada

Paul Motian (Drums,Main Performer)
Marc Johnson (Bass)
Joe Lovano (Sax (Tenor)
Bill Frisell (Guitar)





miércoles, 6 de mayo de 2009

EL GLADIADOR

Con motivo de la visita de Ornette Coleman por primera vez a nuestro bendito país, me parece oportuno publicar un muy buen artículo salido hace un tiempo en una revista local sobre Free Jazz. Aunque no soy un docto en el tema admiro esta vena del jazz en sus prolongadas y políticas variantes. Una forma de respeto ecuménico hacia el tenor, es que tengo en mi bóveda personal "Free Jazz" en su versión japonesa simil vinilo, al que vamos abriendo cual muñeca rusa, y desentramando sus misterios en solo 2 temas. Cuenta la historia que cuando tuvo presente al doble cuarteto de aquel entonces, les planteó : " Señores con esta energía, vamos a hacer esta música ". Sea esto cierto o no, no recuerdo la fuente de donde lo leí, es una oprtunidad única de ver a alguien que al día de hoy lo siguen considerando "Vanguardia" cuando tendría que ser "Clásico" por derecho y años en el yermo oficio del Jazz, como Taylor, Dudu Pukwana o Evan Parker, por nombrar otros. Pero a veces ( casi siempre ) donde manda capitán no manda marinero y la "Inteligenzia" del Jazz más "ortodoxo" funciona de esa manera.
Hoy el cuadro de situación, me parece ha cambiado mucho. Se consiguen discos de free, hay varios sellos abocados a esta clase de música, como Hatology, Altavistic, CIMP, etc que despertaron al croos de derecha efectuado por Ornette hace ya algunos años y en buena hora.
Muchos de los músicos que lo acompañaron llegaron a él abandonando las formas clásicas del jazz en busca de expandir su creatividad y ya lo sabemos amigos contra el convecimiento no hay nada que hacer. Mañana en el teatro Gran Rex de Buenos Aires con 78 años dejará su huella este piroctécnico músico.


"Siempre he deseado que los músicos pudieran tocar a varios niveles.
No quiero que me
sigan. Quiero que se sigan a ellos mismos...sin perderme de vista".

Ornette Coleman

Lo acompañaran en la velada:

Charnett Moffett y Al McDownell en contrabajos,
Tony Falanga en bajo eléctrico y Denaro Coleman en batería.


"Nuestros deseos son Odas"

Era la época en que las revistas de rock hablaban tanto de Captain Beefheart como de Sun Ra. La época en que los amantes del rock no tenían problema en escuchar free jazz. Un tiempo mítico y algo olvidado, en la confluencia entre el final de los años 60 y el comienzo de la década del 70, que hoy en día resurge como un continente sepultado bajo la forma de toda una serie de discos fulgurantes que no perdieron nada de su potencia afirmativa y devastadora. Y, en el centro de todo este movimiento incandescente, encontramos al sello BYG/Actuel, eje de la diáspora free jazz en París. En 1969, el sello, fundado en 1967 por Fernand Boruso, Juan-Luc Young v Jean Georgakarakos, encuentra su identidad bajo el impulso de Claude Delcloo (baterista y cofundador de la revista Actuel), lleva a varios tenores del free jazz a París y graba una impresionante cantidad de discos decisivos. Entre los combatientes que participan de esta auténtica guerrilla urbana y lírica figuran Archie Shepp, Don Cherry, Sun Ra, el Art Ensemble of Chicago, el baterista Sunny Murray, el guitarrista Sonny Sharrock, Steve Lacy, Anthony Braxton, Dewey Redman, el extraordinario tenor Jimmy Lyons... En definitiva, la flor y nata del free jazz irreductible y fundamental, a la que se unen algunos compañeros de ruta franceses como el baterista Jacques Thollot, el bajista Beb Guerin y el flautista Didier Malherbe, músico que, por otra parte, participará de la aventura Gong y del mítico primer disco Camembert électrique, también editado por BYG/Actuel en 1971.
En el germen de estas cuatro magníficas reediciones (Mu de Don Cherry, Blasé de Archie Shepp, A Jackson In Your House/Message To Your Foiks del Art Ensemble Of Chicago y The Solar-Myth Approach de Sun Ra) y más que nada detrás de la caja que cubre todo el conjunto de las producciones del sello BYG/Actuel, encontramos a Thurston Moore, gran conocedor de ese período y coleccionista maniático de vinilos de free jazz (fue él quien redactó las notas del libro y el encargado de elegir los temas de la caja). El líder de Sonic Youth siempre afirmó que entre esa música y la suya había una vinculación estética, histórica, espiritual y política.
Es decir que la música de Sonic Youth, de Jim O'Rourke, de Alan Vega, así como la de gente ligada al techno como Pan Sonic, Autechre, Aphex Twin, Attica Blues, o incluso la de raperos como el Wu Tang-Clan, tiene mucha más relación con la intensa libertad creativa de las improvisaciones demencialmente desbordantes de Don Cherry o de Frank Wright que con la inmensa mayoría de esa música académica que actualmente usurpa el nombre de jazz. Para Thurston Moore, el free jazz no es una forma muerta, sino una fuerza que aún sigue avanzando por todo un entramado de inspiraciones y de llamaradas. Para convencernos definitivamente de esto, también podremos ir a echar un vistazo entre las reediciones ESP, otro sello de fuertes connotaciones mitológicas, creado en 1964 por el abogado neoyorquino Bernard Stollman. El line-up resulta igualmente impresionante: Albert Avler, Pharoah Sanders, Ornette Coleman, el New York Art Quartet, Sun Ra, Marión Brown, Paul Bley, Burton Greene (que también grabó en BYG)... Cuatro reediciones de primera categoría lo vuelven aún más claro: el primer disco de Pharoah Sanders, Pharoah's First, The Byron Alien Trio y sobre todo .YCTV York Art Quartet y el Spiritual Uniryde Albert Avler. El conjunto de estas resurrecciones inesperadas, al que hay que agregar el impresionante Complete Comunión, grabado en Blue Note por Don Cherry junto al Gato Barbieri, Ed Blackwell y Henry Grimes, muestra al mismo tiempo la diversidad estética del movimiento free jazz y la importancia crucial que tuvieron los sellos en la producción y la difusión de esta música. Entre la elegancia austera y constructivista del New York Art Quartet y la pura inspiración lírica de Albert Ayler, entre el free churchy blues. hechizado por el fantasma de Ellington, el Blasé de Archie Shrrr y la explosión milagrosa del dúo Don Cherry-Ed Blackwell en Mu o los happenings barrocos y cómicos del Art Ensemble, hay por lo menos tantas diferencias como entre Lester Young y Coleman Hawkins, entre Bud Powell y Thelonious Monk, entre Sonny Rollins y John Coltrane. No existe un free jazz unificado, ortodoxo, rígido, sino una multiplicidad de corrientes musicales que se ramifican hasta el infinito, se cruzan y se separan, se atacan y se fecundan.
En cuanto a los sellos a los que por supuesto habría que agregar Impulse, otro punto determinante para la propagación de la free music, constituyen el brazo armado de una música en mutación permanente, que de hecho supera el estricto marco del jazz para recibir a los derivados free rock o psicodélicos de la época. En estos tiempos de grandes maniobras y de grandes concentraciones en el frente de las multinacionales, la importancia capital de estos individuos aislados, dispuestos a pelear para imponer una estética nueva, resuena con una fuerza v una urgencia aún más grandes. No hay que olvidar que el tiempo de la insurrección siempre puede volver. Algunos lo saben y se organizan... A la luz de estas reflexiones es imposible ocultar la faceta claramente política de estas músicas.Primero, antes que nada, por su relación con los Movimientos negros de la época, más particularmente visible en Archie Shepp, el Art Ensemble of Chicago o el New York Quartet. Cuando Archie Shepp toca con unos tuareg en el Festival panafricano de Alger en 1969, o cuando el New York Quartet invita al poeta Amira Baraka, alias Leroi Jones, a recitar sus textos, Black Dada nihiüsmus (anticipando así a los Last Poets v a buena parte del rap), realizan un gesto político de una luminosidad claridad. Está claro que la escencia del free jazz es política, no sólo por su afirmación del poder negro, sino por su gesto en sí mismo.La política no pasa aquí por un discurso que sobrevuela a la música, sino que surge del acto musical en sí, de su superación de los límites estéticos que la historia del jazz quisiera imponerle .
La free music no es tan sólo una forma de arte, sino que antes que nada es una
forma de vida que apunta, como todos los grandes movimientos revolucionarios y estéticos del siglo, a superar la vieja separación entre el arte y la vida. Precisamente, lo que vuelve inolvidable y tremendamente viva a esta aventura musical es ese germen de contaminación lírica que sigue influenciando con una fuerza inigualable a gente cuya existencia ni siquiera sospechamos. El free jazz nunca estará de moda. Mejor así. Pero, como decía Max Roach en otros tiempos: "Freedom now/ We insist..."


Intro : Micky Almada

Fuente :

Thierry Jousse para la revista "Los Inrockuptibles"

Año 5 - Nro 46 - Julio 2000

domingo, 26 de abril de 2009

MIXED EMOTIONS



Así como hablamos y difundimos en nuestro programa del jazz italiano que engalana nuestros oídos o del que se hace en nuestro país con matices de tango y prolongaciones europeas en sus formas, generando aun así; propia identidad con sabor a dulce de leche es decir bien Argento, el jazz francés no está fuera de las sonoridades de Impronta.
Este disco pertenece a un contrabajista eximio y de paladar negro a la hora de gestar episodios musicales con su trío. El encuentro entre los músicos participantes genera magia y emoción. La química que se produce a través de los distintos cortes del trabajo auna dos cosas difíciles de conseguir en dosis justas : Una música exigente pero accesible por todos los costados. Síntesis que no todos los artistas logran. Aquí el conjuro a los dioses del jazz dio como resultado una amalgama digna de los mejores titanes. Y si sentimos a lo largo de la escucha que la piel se aquieta de miles de formas, es porque vamos descubriendo de a poco el mundo de Viret y Compañía. Entramos a jardines llenos de lírica mística e hipnótica como el corte 1 "Ascendiente Vierge" o bosques oscuros con poca luz de día que nos siguen marcando el camino sin pulsar la tecla "next"de la compactera como el corte 4 "Sablier", a habitaciones llenas de esperanzada melancolía "Valse a Satan", negroide belleza la de este corte, con un nombre llamativo. El contrabajo de Viret suena con calidez y seriedad. La guía madre de Edouard Ferlet en el piano lo llevan a representar desde la mas mínima nota a la policromía diversa pintada en el óleo de esta música y Antoine Banville es el rayo necesario que alumbra la tensión de los distintos momentos o la calma que sostiene sueños tranquilos.
El afluente de la música trabajada aquí es de una estética clásica, con un amplio potencial demostrado en los discos del trío posteriores a este. Philippe Ghielmetti (en buena hora) es el inquieto productor de este trabajo y quien dirije la casa discográfica donde se plasmó esta obra : Minium Music, ex Sketch Records. El trabajo se llama "lo indecible" sin embargo todo acá es dicho sin complejos y en porciones exactas. Contundente sutileza

Reseña : Micky Almada

Jean-Philippe Viret: double-bass
Edouard Ferlet: piano
Antoine Banville:drums


miércoles, 15 de abril de 2009

UNO DE LOS NUESTROS

El lunes con pesar un amigo me decía por teléfono el fallecimiento de Nano Herrera el Martes 07 de abril a los 73 años. Gestor cultural y promotor del jazz fue un militante activo del género. Participante de las trasnoches de Radio Rivadavia, donde lo conoce a Gato Barbieri y Lalo Schifrin. Mi recuerdo de él es haberlo escuchado en colectivo viajando a Mendoza, con un pequeño Walk-man, hablando en el eter de Oscar Peterson y arropando el comentario con su música.
El Viernes, 17 desde este humilde espacio radial, el programa va a estar dedicado a Nano.
"La libertad es la proyección de las posibilidades del hombre"
Martin Heidegger


NANO HERRERA

Foto : Izq: Bill Evans, Medio: Nano, Der: Helen Keane
Reseña: Micky Almada

lunes, 13 de abril de 2009

DISCO ES CULTURA



Dicese de "fetiche" a la relación afectuosa que mantenemos con los objetos. A partir de allí se podría indagar sobre las relaciones objetales que de grandes, mantenemos con los discos, libros o cd's . Obsesivos, ansiosos, desesperados por tener el último de..!! o la re-edicón en Box-Set de 6 compactos de todo lo que Dexter Gordon grabó para Blue Note o la de Sam Rivers para Mosaic, somos conscientes de que todas estas cosas nos hicieron perder el sueño más de una vez y complicar nuestra situación económica personal y familiar en pos de esas golosinas de fino calibre.
Cada uno de nosotros dependió de las disquerías, siendo éstas lugares poéticos y refugio afectivo el cual cargabamos de significado y sentido de pertenencia.
Hoy todo cambió. El lugar como hecho físico y el contacto con el dueño o vendedor, que pasaba a ser nuestro amigo ( esto no se da en todos los casos el billete es el billete ) , tiende a la extinción. Quienes compran Jazz hoy en día, lo hacen mayormente por la red.
Sería inacabable contar mis anécdotas personales cargadas de recuerdos y perfume a carton de disco, de las cuales conservo amigos hasta el día de hoy.

Si bien es cierto que Internet y el Mp3 nos acercaron artistas que jamás hubiesemos pensado escuchar y las distancias se acortaron sobremanera, quien escribe, sigue prefiriendo compactos originales y vinilos. Quizás sea una manera de evocar en la memoria lo que solo existe en ella, los recuerdos. Los locales especializados tema de nuestro comentario siguen siendo lugares de culto para el aficionado , que se relaciona con el arte y otras cosas. Rememoro las bateas donde el reborde plastificado de los vinilos evocaban placeres indómitos para el cliente pudiente y el proletario escribiente, que cuando accedía a uno de los Importados ( cambiaba la fonética y se engrosaba la voz al decir la palabra , confiriéndole al comprador un alo de superioridad ) me daban carnet de conocedor de música culta. Esta historia que publico es una más de la pocas que quedan por el mundo de hoy. Tom Madden es el Sr. Statura del libro de Carlos Sampayo "Memorias de un ladron de discos ( los recomiendo ciegamente a los dos ). Dueño de una local en San Fransisco cuenta su anecdotario y la situación actual del Jazz por esos lares .
Agradezo a la vida haberme cruzado de manera tan profunda con la música y sus colaterales, he aprendido mucho más de los discos que de cualquier otra instancia educativa a base de gritos y buenas costumbres "sociales".
Justo lo que el Dr.ordeno ¡¡Coltrane o Sheep!!


PSST! QUIERES COMPRAR UN DISCO RARO DE JAZZ ?

Tom Madden comenzó a visitar clubes de Jazz cuando el tenía 12 años en San Francisco.
“Ví dos bandas, donde estaban Dave Brubeck y Cal Tjader, dice Madden,
“Ví a Coltrane, Miles, Cannonball, Bill Evans."
Aquellos fueron años dorados para vivir el jazz. Madden, nativo de San Francisco, tuvo mucha suerte al encontrarse con ellos. Hoy, el mantiene viva la llama como dueño del Jazz Quarter, una disquería en el distrito de Sunset. Los residentes de la ciudad expertos en discos de jazz, ven a Madden a los 69 años, envejecer e inevitablemente retroceder.
“Ellos son más viejos y canosos”, dice Madden, con su larga barba . Muchos de los asistentes al lugar son demasiados viejos para visitar el mismo. “Un par de ellos tuvieron operaciones de cadera y no les gusta ir a ningún lado”.
Más arriba un viejo calentador lanza gemidos y suena como Madden habla. Un contador esparce encima revistas de jazz amarillentas y pilas de CDs. Una pared empapelada con diarios de músicos de jazz fallecidos, otras con viejos posters de conciertos. Su inventario, acomodado sobre un laberinto de cajones y cajas apiladas, ….dos tercios de LPs, un tercio de CDs.
Madden abrió Jazz Quarter a finales de los ochenta, después de años de trabajo en "La Flauta Magica". Sobre la avenida 20 cerca de Irving, el club no se siente como un negocio muy desordenado, desarreglado y añejo para Madden y su clientela.
Tu caminas adentro y ves esa alta e imponente figura” dice August Kleinzahler, un poeta de San Francisco y habitue de jazz Quarter “no del todo amigable en un principio", "él no ríe” o solo dice “echa una mirada”.
Si le preguntas algo, él te dará una repuesta directa” dice Kleinzahler “pero casi nunca te dará su punto de vista. Ciertamente no es el comerciante del año.
Madden vestía una remera Broussard, y un chaleco de polyester cuando Kleinzahler lo visitó en su club recientemente. El puso un Cd de Sacha Perry, pianista de New York y se sirvió un vaso de Pepsi dietética de un contenedor. Durante una hora de conversación solo un cliente entró al club.
El stock de Madden es un poco bajo ahora. En septiembre, un coleccionista japonés voló hacia la ciudad y compró 900 Lps a $3500. “Algunos de mis clientes regulares” dice.
Los depósitos están bajos, dice Madden, sólo tendré que ir por nuevos discos, "abracadabra".
El lugar está lleno de tesoros, cubierto con un amplio rango de jazz en varios idiomas, él almacena lo que quiere, dice Kleinzahler, “no lo que él piensa que se moverá”.
Si a Madden no le agrada un cliente o una noticia sobre lo que a él le interesa comprar, él lo rechaza inmediatamente.
Todo el mundo tiene un gran respeto por los conocimientos que tiene Tom, dice Larry Letofsky, un viejo amigo y entusiaste del jazz. “El también es un detective de los discos”.
Enigmático y algo dormilón , Madden no dice mucho cuando le preguntan de su pasado. El se unió a la Marina Mercante cuando era adolescente, trabajó por un tiempo como empleado de fábrica, manejó un cabriolé “por una hora aproximadamente”.
Su padre, poderoso abogado quien trabajó para Pillsbury Madison & Sutro, era fan de Fats Waller y fue quien lo inclinó hacia el jazz. Madden nunca se casó, “pero hay algunas mujeres que aún quieren hablar conmigo”
Una vez al mes , Madden se encuentra con un grupo de amantes del jazz en el "Letofsky's Sunset District Home". Era llamado “el club del segundo martes del mes” dice Letofsky . Doce a 15 muchachos se mostraban y tocaban una selección de 5 a 10 minutos. “Tú pagas un dólar para entrar y después nosotros votamos al final de la noche la mejor sección. Quien ganaba se llevaba el dinero
Era una competencia intensa entre serios coleccionistas de discos. Un día en los 70 Letofsky estaba rastreando un disco y encontró un álbum extraño de Tina Brooks, un saxofonista tenor quien obtuvo el record de venta de discos en los finales de los 50 y principio de los 60.
No sabía quien era Tina Brooks dice Letofsky. “Le conté a Tom acerca de ello por telefono y comenzó a gritarme. El realmente se trastornó de que yo lo hubiese encontrado y él no lo tuviese. Finalmente después el se calmó y dijo: “bien, tu puedes tener el álbum. No es importante para mi”
Madden dice que no tiene planes de cerrar Jazz quarter, “hasta que algo suceda” Pronto tendrá 70 años . El paga una renta de $1500, no hay escritura de alquiler y dice que el producto o el rédito rara vez cubre la renta. “tengo algún dinero extra de mis cosas”.
El jazz está en una mala situación hoy: los clubes están cerrando, los músicos no pueden hacer una “sala” y a auditores jóvenes ya no están interesados en la forma. Hay una ruptura, pero Madden se ha resignado. El tiene su colección y sus entusiastas asociados. El es aún el sostén de los máximos eventos de Jazz Bay Area.
En el Jazz Quarter, el teléfono suena.”Es alguien que no quiero escuchar mucho, dice Madden después de colgar. Quieren saber si aun estoy abierto”

Intro : Micky Almada
Traducción: Mariela Rodriguez

martes, 31 de marzo de 2009

VAMOS A LA PLAYA


Después del decaimiento en el gusto popular por las big bands, comenzó el embrión de lo que más tarde se conoció como el movimiento de la costa oeste cuyo punto de partida geografico fue en el Café Lighthouse de Hermosa Beach en California. De los atriles de distintas orquestas donde los músicos se forjaban tanto en su sonido como en el aprendizaje salió lo mejor de esa cosecha gestandosé luego la diáspora del cool-jazz.
Lester Young entre tantos seguidores y/o imitadores que pudo haber tenido ( el arco de su influencia es basto ) dió a luz a un discípulo que no lo defraudó, Stan Getz. Aunque las partículas del sonido de Lester están en el saxo de Getz, éste último supo generar personalidad y basicamente lírica con una forma de tocar que es reconocible por el aficionado por sobre otros tenores.
Cuenta la historia de boca del líder de la sesión que el título del disco era una broma ya que ninguno de los músicos intervinientes era originario de la costa oeste y que el mismo Getz no queria ser consideraro como parte del mismo.
Aquí encontramos a Stanley - su verdadero nombre - en un paso anterior a su explosión comercial y popular, ya que al poco tiempo él sirvió de puente cultural entre Brasil y el resto del mundo arengando la bossa y expandiéndola hasta límites insospechados desde su instrumento; consencuencia lógica que se entiende a partir de discos como éste, en el cual está el complemento justo que Jobin y Compañia necesitaban. Si el sonido de su saxo en el disco grabado para Verve con el trío de Peterson ya se escuchaba forma, redondez y fluidez de discurso, aquí la confianza y destreza de sus manos abrían vuelo libre sobre horizontes llenos de luz, que solo lo iban a opacar sutilmente, las tormentas eléctricas de sus adicciones.
Plácido, mullido, romántico, la estela sonora de Stan no se aventuró por arenas complicadas, ya que lo suyo era el murmullo al oído en los tempos lentos o la fiereza contenida, siempre con postura de lord inglés, en los up-tempos.
Se impone por aquel entonces los sonidos suaves y delicados, medios blandos y se respira "Cool" en el aire. La música aquí resume todas las sensaciones de aquel entonces, buen gusto, confort, andar tranquilo por la vereda mirando vidrieras, impresiones éstas que podemos escuchar en el corte 1 del disco "East of the Sun (and West of the Moon)". Un quinteto (según los que saben la formación que más complacía a Getz ) engrasado e integrado cual máquina a vapor.
Así como a Sinatra se lo conoció como la voz ( ¿ y Johnny Hartman que fue ? pregunta que me hago siempre y pido disculpas por el agregado ) a Stanley se lo presentó como "The sound" aquel saxo que era capaz de tocar lo que le pusieran delante, el que poseía el jazz en la lengua. Algunos de los músicos que lo acompañan salieron de la orquesta de Stan Kenton, el caso de Candoli y Manne.
En definitiva, un disco que pre-figura lo que vino después en la vida del saxofonista y la música del Brasil, mostrandoló en un punto intenso de su carrera marcando un sello de identidad en cada disco que tocaba.


Reseña : Micky Almada

Personnel: Stan Getz
(tenor saxophone)
Conte Candoli (trumpet)
Lou Levy (piano)
Leroy Vinnegar (bass)
Shelly Manne (drums)