domingo, 10 de agosto de 2014

SANTIAGO BELGRANO – VICISITUDES


Lo que podríamos denominar piano moderno está lejos de esfumarse de los trabajos que tejen su sonido desde una musicalidad europea, que me llevó por varios caminos mientras “Vicisitudes” sondeaba mis oídos.

Se notan influencias del carácter que menciono al principio, y hay en los modos de expresarse del líder algunos ecos que nos remiten a Brad Mehldau; aquel de hondo intimismo que revela su arte con ese sutil desgarro emocional, como el corte de apertura.

Sin embargo a medida que se suceden los temas uno se sorprende por el riesgo armónico y la capacidad técnica de Belgrano, para adentrarse en superficies más indeterminadas que presentan un intenso cromatismo, densidad armónica y una música de gran presencia física. “La Brasa” es fiel reflejo de lo dicho.

También hay sitio para los cortes más rápidos, como “1704”, cuya fuerza lo muestra al pianista como un compositor comunicativo y abierto, lo que le confiere un carácter de profunda manifestación personal en todas las composiciones que corren por su cuenta.

La sumatoria de ese cronopio que es Enrique Norris en dos cortes, le da el espaldarazo para agrandar el espectro de melodismo y complejos desarrollos con convicción y conocimiento. Más allá de los paralelismos que uno pueda encontrar en una escucha profunda, esas que impelen la imaginación del oyente, el resto de los músicos cada uno con su vuelo individual aportan sabiduría para esta obra de punzante belleza.

Sin duda un buen debut que no flaquea en ningún punto y que invita a sumergirse en un despliegue de sonoridades tangibles, para quienes deseen sentir la experiencia musical descubriendo un artista propenso a mostrar ideas frescas.


Santiago Belgrano - Piano y Composición
Enrique Peña Arenas - Guitarra
Guillermo Harriague - Batería
Diana Arias - Bajo
Enrique Norris - Corneta
Rodrigo Dominguez - Saxos

R:IDJ

domingo, 3 de agosto de 2014

ENTREVISTA : JORGE TORRECILLAS


Saxofonista y compositor que se mueve por una línea impopular del jazz, me refiero a los retazos menos amigables de la corriente dura del hard-bop el be-bop y el free descubrimos a un músico inquieto, con un pie en la fusión de antaño y otro en la búsqueda de expresiones que modernicen aquel lenguaje aggiornando el material a los tiempos que corren.

Entrevistamos a Jorge para indagar en sus respuestas a dichas corrientes que han sido tan imprevisibles y azarosas como la historia misma del género y como repercutió en su música. “Índigo” es su debut y cristalización de sus ideas.  


IDJ. Cuéntanos sobre tus comienzos, creo que como varios empezaste como oyente de rock y luego desembocas en otros grupos de los 70, épocas de fusión para hacer parada en Miles. ¿Cómo fue ese viaje y que rescatas en este presente de esas tempranas influencias?
  
En los 60´comencé escuchando rock y algo de música clásica más algunos discos de jazz que había en mi casa.Con la música rock mas cercana a la psicodelia y a la fusión (Gong, Soft Machine, Frank Zappa) me interese, sin pensarlo, en el jazz.

A fines de los 70´comencé a escuchar jazz (Miles, Coltrane y muy temprano conocí a músicos del free (Albert Ayler, Pharoah Sanders).Seguro que toda esa información dio vueltas en mi cabeza hasta que comencé a escribir música que se refleja todo el tiempo sumado a las nuevas cosas que fui conociendo mas tarde.Toda esa info se evidencia, creo en una constante búsqueda de la experimentación.

IDJ. La causa Davis ¿en que te marcó, teniendo en cuenta que fue mucho más que un músico?

Miles fue un innovador desde sus comienzos y nunca se  “anclo” mucho tiempo en algún estilo.Creo que lo que  mas me atrajo de él fue esa necesidad de reinventarse todo el tiempo.

IDJ. ¿Cuál es el hilo conductor  a la hora de componer? El punto de partida

Pueden ser distintas cosas, una rítmica, un diseño melódico, una serie de sonidos (dodecafónica o no), en fin, varias cosas pueden disparar una idea que luego habrá que desarrollar.

IDJ. En tu trabajo “Índigo” y en tu música en general hay espacios de libertad poco habituales dentro del tipo de jazz mainstream que se escucha por estos lares. ¿Qué definición le darías a tu discurso?

En mis primeras composiciones intente llevarlas hacia un terreno mas clásico cercano al mainstream, al hard bop pero como decía anteriormente reflejado un poco en Miles, pronto sentí la necesidad de “caminar” otros caminos a partir de experimentar con elementos distintos (formas libres, atonalidad, improvisación colectiva) que ha llevado a dar otro color a mi música aunque no reniego de la forma que a veces, un poco escondida, suele estar.

Justamente la idea es que no todas las composiciones pasen siempre por el mismo proceso de composición, variar es la idea.Como definición te diría que la búsqueda es la variación constante el no “atarme” a nada.

IDJ. Pablo Ledesma saxofonista de La Plata y uno de mis primeros entrevistados en el blog supo decirme y cito textual: “que los músicos del interior somos maduros tardíos porque les cuesta mucho encontrar su propio camino ya que no vivimos en un medio cultural abundante de maestros y gente sabia, gente experimentada que nos guíe y dé confianza para hacer nuestro trabajo”. ¿Encuentras puntos en común en esa opinión siendo de Tandil?

Si bien soy nacido en Tandil y tengo un contacto semanal por trabajo me fui de muy chico hacia Lomas de Zamora y es aquí donde me desarrolle como músico o sea que no experimente lo que comenta Pablo.

IDJ. Tienes una debilidad manifiesta hacia el enorme Carlos Lastra y varios nos sentimos mancomunados con él. ¿Que aportó en tu vida como músico-oyente?

Tuve la suerte de poder estudiar con él durante muchos años. Aprendí muchísimas cosas, principalmente la dedicación a la práctica y escuchar a los grandes. Carlos fue y es un gran maestro  formando a casi todos los saxofonistas contemporáneos argentinos.

IDJ. ¿Cómo fue la experiencia de grabar Índigo?

Fue una gran experiencia ya que no hacia mucho tiempo que experimentaba con otra forma de escribir música. Tuve la suerte de compartir ese trabajo con tres grandes músicos que entendieron al instante lo que quería, me refiero a Marcelo Blanco, Pablo Vázquez y a Franco Espíndola que  le dieron toda su calidad interpretativa a la música de Índigo.

La grabación tuvo cosas muy interesantes como la generación de momentos musicales totalmente improvisados que aportaron mucho al resultado final. También fue muy importante el trabajo de la gente del estudio Casa Frida ya que trabajaron muy bien en la sonoridad final del disco.


IDJ. En la contraportada del compacto figuran dos palabras que definen muy bien la propuesta: imaginación e intuición. ¿Es en parte el concepto que quieres dar al Ensamble?

Sí, me gusto eso, creo que la intuición y la imaginación estuvieron presentes en esas sesiones.

IDJ. Hay una composición de Monk y sin embargo no está el instrumento que fuera de él ¿Porqué no incorporaste el piano?

Monk es a mi entender de los primeros músicos de jazz en innovar y siempre me gusto su música y su desenfado en su interpretación y me parecía que tenia que haber algo de él en el disco. La no aparición del piano se debe simplemente a que respete la formación original pero principalmente a que la música de Monk se adapta perfectamente a este tipo de formación, no olvidemos  toda la obra de Steve Lacy que  dedico a Monk.

IDJ. ¿Qué respuesta tuviste  por parte del público en los recitales y como anduvo el disco en cuanto a difusión, me refiero si hay un boca a boca por parte de los aficionados?

La respuesta ha sido muy buena y mejor de lo que esperaba. Obviamente que no estamos en un mercado donde se venda mucho esta música y casi te diría que se vendan discos en general. Recibí muy buenas criticas y algunas calificaciones como “propuesta valiente” que me parecieron muy buenas ya que era lo que buscaba. El tocar esta música en vivo no es fácil ya que al no llevar mucha gente cuesta “convencer” a los clubes de jazz pero siempre alguna se puede hacer; pero reitero “no es nada fácil” aunque me parece que hay mas gente dispuesta a escuchar otra cosa dentro de jazz que lo que se supone simplemente hay que animarse.

IDJ. ¿Cómo ves la oferta en Baires como centro de producción capital  y el resto del País en general  en cuanto a festivales, espacios para tocar, propuestas?

Buenos Aires por momentos parece algo “saturado” de propuestas ya que en los últimos años han aparecido muy buenos músicos y cada uno suele tener un proyecto musical propio. En el interior han surgido varios festivales y eso esta muy bueno, esperemos que con el tiempo muchos de esos festivales se animen a llevar distintas propuestas musicales. También hay muy buenos festivales en países vecinos que aportan a lo que aquí ocurre.

IDJ. ¿Con quién te gustaría o te hubiese gustado tocar?

Creo que siempre logre tocar con la gente que quería y eso ocurre en la actualidad.

IDJ. ¿Qué viene después de Índigo?

Escribir música nueva que ya la estamos ensayando y comenzando a tocar. Confiamos que se pueda llegar a otra producción discográfica pero principalmente el plan es poder tocar la nueva música.

Jorge Torrecillas Ensamble:

Franco Espindola - Trombón
Pablo Vazquez  - Contrabajo
Guillermo Harriague - Bateria
Jorge Torrecillas - Saxos tenor, alto y composición 


© Impronta de Jazz

jueves, 10 de julio de 2014

DÉPAYSEMENT BY POLUSHON


“Off Jazz”

Leopoldo Varela, mexicano oriundo de Zapopan Jalisco es escultor y pintor de todas las composiciones que se mueven entre el avant-garde, el ambient, el minimalismo y ese costado platónico de la música, donde predominan los viajes mentales y en consecuencia la búsqueda imaginaria de paraísos utópicos o mundos donde no exista el dolor. Es decir una utopía hecha música porque es en ese ámbito donde encuentra representación aunque su intención sea más terrenal.

Si bien es un proyecto donde abundan más los sonidos trastocados, las indagaciones abstractas, los colores difusos, voces de fondo y búsqueda conceptual; todo tiende a una cosmovisión instrumental que no escatima su carácter de exploración y ensayo.

Algunos de los componentes centrales con que trabaja son el uso de sonoridades con percusiones superpuestas que entran y desaparecen, elementos étnicos de fondo como en el corte “Terriley”, más un teclado que encuentra en la repetición el uso mínimo de notas como telón omnipresente. Se suman distorsiones que le dan tono al discurso y una combinación que de establecer un punto de partida para el oyente esta a medio camino entre Tangerine Dream con parada en Jean Michel Jarre, texturas que remiten a los setentas.

Si bien no todos los experimentos musicales abren puertas dentro del arte y algunos que son infumables suelen ser promocionados con todos los artilugios de la vanguardia, éste no cae en  los cinismos de lo mucho que anda dando vueltas por la infinita red de redes.

Merece la pena detenerse en bandcamp y probar si el caramelo es dulce o ácido. En este mundo hay gusto para todo.

“El tiempo está con los sonidos. En cada sonido. Nace con cada sonido. Y eso no tiene fin.” (John Cage)

Descarga gratuita en:



R:IDJ

viernes, 4 de julio de 2014

PHIL MATURANO QUARTET - B.A. SESSIONS


Más de una vez solemos decir lo rápido que todo pasa. Una voracidad que deglute nuestra cotidianeidad, llegando al final de la jornada fatigados por el trabajo y los quehaceres del mundo en el que vivimos; sumándole lo reiterativo y estructurado del día a día de nuestras vidas.

Pero al menos, hay discos; que tampoco se disfrutan como cuando yo era un jovenzuelo, y cada vinilo escuchado provocaba una magia difícil de alcanzar hoy en día con la infinidad de lanzamientos que existen. Así todo uno se da un intervalo, para lo que decimos en la jerga “una pasada rápida”, es decir una escucha salteada y si no llama la atención del ánimo interior, a otra cosa mariposa y quedará en el rincón de los “a escuchar cuando no me quede otra o llegue el momento en que esté libre de las obligaciones habituales”.

Esta introducción desemboca en el hecho que no me paso lo mismo en la semana cuando prestaba oídos a este compacto, de entre lo mucho que suelo recibir de distintos lugares para difusión. Y aclaro que esto no va en desmedro de los otros trabajos, pero cada uno tiene sus gustos.

He aquí un claro ejemplo de un disco que brota jazz del bueno por los cuatro costados y de la fecundidad inagotable del género, para que los cuatro músicos en cuestión hayan impactado mis oídos y sentidos como cuando de pequeño era un curioso oyente. Volvió por un instante esa magia que anhelo cada vez que escucho algo nuevo.

A pesar de haber sido registrado en 2009 se editó aquí en el país en 2011. Fue  grabado en tan solo 5 horas y con una calidad de sonido inmejorable (24-BIT) que en un buen equipo suena como las aguas cristalinas que bajan de la montaña.

Phil Maturano y sus colegiados acompañantes, nos atraviesan dejando sus marcas y expandiendo el horizonte de cómo se puede seguir haciendo buen jazz y no morir en el intento.
A partir de composiciones propias, salvo dos standards, de lo que podríamos denominar el trío líder: Maturano, Palombi, Fries, se entrelazan diversas siluetas musicales. Con una mirada novedosa acompañada por un núcleo homogéneo encaran ciertos pasajes con impecable frescura en el argumento incluso los temas ajenos como el monkiano “Eronel” y “Autumn Leaves”. Las ejecuciones tienen estilo aportando un respaldo sobrio, muy acorde poniendo de relieve las virtudes estilísticas de los comensales para abrir perspectivas nuevas y atractivas.

El color celeste y blanco, está redondeado por el guitarrista preferido del trío líder  y ese cuarto elemento lo suma el argentino Ale Demogli, uno de los virtuosos más requeridos del jazz local, músico inquieto y arriesgado que durante los últimos años ha estado aquí y allá; paseándose por numerosas y resbaladizas tierras del mundo, siempre buscando caminos no recorridos o poco utilizados por la mayoría dentro del cosmos de las 6 cuerdas.

En épocas de máxima velocidad y pronta desmemoria de lo escuchado, donde nada  se detiene tómense un tiempo y degusten esta muestra. Un acontecimiento saludable


Phil Maturano - Drums
Matthew Fries - Piano
Phil Palombi - Acoustic Bass
Ale Demogli - Guitar

R:IDJ

jueves, 19 de junio de 2014

HORACE SILVER




 02 De Septiembre De 1928 - 18 De Junio De 2014
Fue uno de los nombres fundamentales del piano de jazz a partir de los 50. Falleció ayer a los 85 años.


El pianista y compositor falleció en su vivienda de New Rochelle, en el estado de Nueva York, informó hoy el periódico The New York Times y reprodujo la agencia DPA.

Nacido en 1928 en Connecticut, Estados Unidos, hijo de padre portugués e influido de chico por la música de Cabo Verde, Silver fundó junto a Art Blakey la revulsiva orquesta Los Jazz Messengers en 1953, grupo que dejó en el 56 para desarrollar una carrera décadas bajo formaciones pequeñas como tríos, cuartetos y quintetos.

En 1950 integró el cuarteto de Stan Getz y y luego de un año con el saxofonista trabajó en forma independiente con músicos de la talla de Coleman Hawkins, Lester Young y Oscar Pettiford.

Influido por dos grandes pianistas del bop como Thelonious Monk y Bud Powell, Silver fue a su vez una referencia fundamental de hard bop que se desarrolló entre mediados del 50 y mediados del 60 y que fue pieda fundamental de toda la vanguardia del jazz.

Tuvo fuerte ascendencia sobre grandes como el inmenso pianista Cecil Taylor y el trompetista Dave Douglas, otros pilares del hard bop.

"The Preacher", "Doodlin`" y "Room 608" son algunos de standards que lo tuvieron como compositor, al mismo tiempo que a él se deben discos esenciales como "Blowin` the Blues Away" (1959) y "Song for My Father" (1964).

Su último registro discográfico fue Hard Bop Grandpop en 1996.  

Fuente : TELAM 

 

domingo, 8 de junio de 2014

CRISTIAN GALLARDO TRÍO - "CUOK CUOK"


Hay momentos en que los planteos creativos de determinados músicos nos ponen ante grandes desafíos como escuchas.
Dicha premisa se le concedió a la cabeza principal de cartel en cuestión y desde que lo descubrimos en Contracuarteto, sin desmerecer a los demás, ya se intuía que la fuerza propulsora y la libertad de ideas expuestas recaía en la figura de Cristian Gallardo.

Su propuesta quizás no sea nueva pero si es revitalizadora y redefine aires que vienen de antaño. Su soplido tiene partículas de otros, como Dolphy, Sheep o Trane y en su manera  de componer fortalece estéticas que nos llevan a  Hendrix, Mingus o Ayler; pasando de la furia incontrolable en “Jota” a una engañosa limitación encubierta donde hace gala de una posición sosegada en “Fa-So” o el tema que da título al trabajo, una larga exposición de 10 minutos; que incluye desbordes impulsivos a base de reiteraciones en algunos pasajes que incrementan la densidad del tema.

Por parte de la sección rítmica, logran una conjunción interesante, en un discurso conjunto que se amolda al del líder. Aunque quizás extrañe más un contrabajo acústico, el bajo eléctrico utilizado aquí por Gonzalo Gómez y los parches de Hugo Manuschevich acompañan con solvencia y creatividad las diferentes profundidades impulsadas por el saxofonista.

El concepto medular pasa por explorar, indagar y porque no cortocircuitar ciertos esquemas en pos de una búsqueda más amplia de la que tenía en su agrupación anterior, sin poner restricciones taxativas y cambiando a un enfoque de energía, expresión  y libre albedrío. Y sino escuchen “Jimi” tema de cierre.

No deja de ser otro manifiesto de la desbordante vitalidad de este joven músico que bien tiene aprendida las lecciones de los 60-70 devolviéndonos una música áspera, plena de tonalidades y cargada de vigor.

Es un trabajo que  suma a la progresión del recorrido  de Gallardo por las llaves de su saxo, testamento certero que nos dice que el talento del chileno está por encima de cualquier consideración.

Cristian Gallardo – Saxos, flautas, clarinete
Gonzalo Gómez – Bajo eléctrico
Hugo Manuschevich – Batería


R:IDJ