domingo, 19 de mayo de 2019

IMPROVISACIÓN LIBRE


"...De todo lo anterior se puede concluir que la improvisación libre precisa una escucha creativa y global, íntima y desinhibida, intuitiva e imprevisible, como el proceso sonoro que intenta aprehender. Se trata de una escucha liberadora y no sujeta al pensamiento estructural, condicionada por siglos de cultura y referencias musicales. Como la creación sonora que emana de una improvisación libre, la escucha debe fluir horizontalmente, de forma rizomática, atenta a su discurrir azaroso, dejándose sorprender y desprendiéndose en lo posible de cualquier condicionamiento generado por escuchas o hábitos auditivos anteriores. En este sentido, Pierre Schaeffer propuso una "escucha reducida" de los sonidos musicales considerados como "objetos sonoros" y pasar por la prueba de la epoché. Esta propuesta del teórico francés procede del padre de la fenomenología, Edmund Husserl (1859-1938), y de su teoría sobre el conocimiento de las esencias de las cosas, solo posible eliminando todos los prejuicios respecto de la existencia del mundo exterior. A este procedimiento lo llamó époché, "puesta entre paréntesis", "sorpresa", a través de una "reducción fenomenológica". Esta parentetización de lo que se supone como ya conocido posibilitaría llegar a las esencias de las cosas, en este caso, de los objetos sonoros..."


"Si improvisar es buscar, a fuerza de cortes, lo que nos pertenece, no como propiedad sino como singularidad, y si es necesario para eso pasar por el instrumento, los años de práctica y de proximidad con este instrumento hacen que sea necesario tragarlo, hacerle entrar en uno mismo y que no haya más distancia ni desconfianza hacia él. Decimos que trabajamos el instrumento. Es sin duda una metonimia, vehículo de un pudor que nos impide afirmar que trabajamos sobre nosotros. Que nos trabajamos por el sesgo de una herramienta que creemos compleja porque no sabemos nada de nosotros. El instrumento es una metáfora de uno mismo. Y cada estudio, cada ejercicio, es el esbozo de una posibilidad de serlo. Simplemente, no hay que confundir la metáfora con la vida, considerar toda victoria instrumental como una victoria total sobre uno mismo, creer que el ejercicio posee reglas que son también indicaciones sociales. No, el instrumento solo es una oportunidad de pasar de una dificultad de ser a la exploración de un espacio en el interior de uno mismo, allí donde pueden unificarse el cuerpo y el espíritu. Simplemente eso" (Lê Quan Ninh 2002)."


"...También Lê Quan Ninh habla de "celebrar lo efímero en su ignorancia" de "acto poético", de "compartir un territorio puntual anunciado como por una memoria del futuro. Es no escribir lo que ya está escrito". Para el improvisador nacido en París: El trabajo de la improvisación es más restar que adquirir, es más intentar otear los obstáculos de la palabra que aprender a dominar técnicas. Es el envite de borrarse, de ser nuevo en la vejez, de dejar conducirse, a través de uno mismo, una savia universal y de que, por la estrecha reja de la cultura adquirida, pueda tocarse un infinito. No hay por lo tanto improvisación libre o, entonces, la libertad consiste en medir sus límites. En el encuentro, ensanchar en mínimo denominador común de hábitos no es posible más que por desgarro de la palabra, devastación de los territorios, trastornos de los lenguajes. En este punto, acto poético, la improvisación es un acto de resistencia."


Fragmentos de "Improvisación libre. El gran juego de la deriva sonora" Josep Lluís Galiana 2017


domingo, 12 de mayo de 2019

EL VIGOR LOCAL


Se sabe que para los músicos locales de jazz se hace cada vez más cuesta arriba el emprendimiento de grabar, editar y distribuir un disco propio. Los canales de distribución se comprimen aceleradamente, la escucha en cedé decae invariablemente y, lamentablemente, los grandes sellos no muestran inclinación a invertir en jazz.

Aun así, la vocación y el entusiasmo puede más y las ediciones independientes pujan por abrirse un lugar. Muchas lo consiguen, a fuerza de calidad y de perseverar en la defensa del disco con shows en vivo, que sí convocan y se multiplican, como ocurre en muchos otros países.

Además de los recientes y excelentes discos del trompetista Mariano Loiácono y de la cantante Julia Moscardini, en los últimos días han comenzado a circular grabaciones más que interesantes de músicos de estilos diversos. Veamos algunos ejemplos para tener en cuenta:

El pianista Ernesto Jodos, uno de los grandes músicos del medio local y cuya jerarquizada trayectoria siempre invita a prestarle atención, anuncia la salida de un nuevo disco. Se titula La Mirada Detenida, lo edita el sello BlueArt y lo presenta el domingo 21 en la Usina del Arte, acompañado por el clarinetista Inti Sabev, Maxi Kirszner en contrabajo y Carto Brandán en batería.

Otro pianista de alto vuelo, Eduardo Elía, vuelve al ruedo con un trío de lujo, integrado por Rodrigo Domínguez en saxo tenor y Sergio Verdinelli en batería. La particularidad de la ausencia de bajo promueve la potenciación de los tres músicos, con Verdinelli notable en la percusión. Las composiciones son de Elía y viajan desde el abordaje vanguardista hasta promesas de introspección, como en el tema Sin tocar el suelo, que cierra el álbum. El disco se titula Cuando sea Necesario y la edición también es de BlueArt, que desde Rosario viene desarrollando un trabajo extraordinario en la presentación de músicos de gran nivel.



Aeronautas es un gran proyecto del guitarrista Rodrigo Agudelo, quien contó con la colaboración del extraordinario baterista Rudy Royston. Composiciones propias, más algo de música de Guinga y de Toninho Horta conforman este disco que no hay que dejar pasar y que Agudelo ya presentó en vivo junto a Tomás Fares, Jerónimo Carmona y Pipi Piazzolla.

La cantante Ludmila Fernández se luce con su reciente Blossom in Swing, editado por PAI Records. Encara la siempre desafiante tarea de abordar standards sin caer en la obviedad, aunque hay dos interesantes temas de autoría propia. La acompañan con precisión Patricia Grinfeld en guitarra, Alejandro Kalinoski en piano, Damián Falcón en contrabajo y Bruno Varela en batería. Los arreglos son de Rodrigo Agudelo, quien también toca guitarra como invitado en cuatro tracks.

Hay más pianistas en el ruedo. Bárbara Legato demuestra en una edición independiente que es una instrumentista y compositora de gran expresividad con su álbum Luces Infinitas, en el que cuenta con el acompañamiento del cada vez más elogiado Sebastián Loiácono en saxo, Nicolás Ojeda en contrabajo y Francisco Jaime en batería. 

El grupo dibuja atrapantes temas con sugerentes aires de porteñidad. Hay más, naturalmente, pero este breve recorrido confirma que el jazz local acredita una ascendente vitalidad.

domingo, 5 de mayo de 2019

LOUSTALOT + TOUÉRY + SURMÉNIAN + PARIS - “SLOW”




Conocí a Yoann Loustalot, en un logrado trabajo de título: “Old And New Song”, muy en la línea de lo que denominamos músicas del mundo.

Diez motivos se dibujan desde el silencio, puros y desnudos, cobran forma desde un cuarteto y nace esta oda a la introspección sensitiva; digna de ser escuchada cuando las luces se desvanecen.

El trompetista, quien lleva la voz cantante, auna una enorme cualidad dialogante con sus compañeros, con pulso nítido y espaciado. Arropado en una sonoridad pálida, traslúcida, bordeando lo zen, superando cotas de inigualable belleza.

La inspirada escritura de los temas, por sobretodo la huida de lugares comunes, junto a la comunión entre ellos; arropa una riqueza de planteamientos que devienen en melodías cuidadas de respiración lenta.

Una calma interpretativa atraviesa con diáfana grisura todos los cortes, dando forma al contenido con fino sentido arquitectónico. El resto se relaja y ofrece un acompañamiento benevolente de aura abrumadora.

Las composiciones, con inevitables sombras cameristicas y un soplo de nostalgia, hacen que lo dicho devenga en una obra de cuatro personalidades creativas y en armonía. Merece ser difundido, escuchado y compartido. Imprescindible!!! 


Yoann Loustalot: (Bu, Tp)
Julien Touéry : (P)
Eric Surménian : (B)
Laurent Paris : (Dm)
Amiens, Studio Gil Evans, Juillet 2018



domingo, 21 de abril de 2019

REVISIONISMO HISTÓRICO


El Record Store Day es un clásico ya en los Estados Unidos y en otras grandes capitales, no sólo porque las disquerías promueven ofertas y shows en vivo para atraer clientes, sino porque las compañías discográficas aprovechan para lanzar ediciones especiales con un número limitado, muchas de las cuales con el correr del tiempo se vuelven objetos de culto.

En el mundo del jazz también se respeta este formato y los sellos preparan lanzamientos sorpresivos o renuevan discos editados con agregados de ocasión. Desde hace algunos años, la estrella de estos días pasó a ser el disco de vinilo, a tono con su creciente participación en las ventas totales de discos. El incremento de las ventas de vinilos ya supera el ritmo de las de cds.

Este año el Record Store Day en los Estados Unidos será el 13 de abril. Habrá varios lanzamientos de jazz y blues para esta oportunidad. Vale la pena un repaso de lo que se podrá encontrar ese día, teniendo en cuenta que parte del material suele llegar posteriormente a nuestro país.

Charlie Parker with Strings, con tomas alternativas. Este disco, grabado originalmente en noviembre de 1949, fue el primer experimento del icónico saxofonista con un ensamble de cuerdas y una sección rítmica. El disco resultó uno de los más vendidos de Bird. El sello UMe rebuscó en los archivos de Verve Records y encontró tomas alternativas que amplían la dimensión de aquel álbum y que naturalmente convocará a los coleccionistas.

Herbie Hancock, Dedication. Se trata de la primera edición oficial de este vinilo que sólo había sido publicado en Japón. Sellos japoneses fueron grandes protagonistas en lanzamientos de este consagrado pianista. En este álbum alterna el piano acústico y los teclados eléctricos y no faltan sus grandes standards, como Cantaloupe Island y Maiden Voyage.

Wes Montgomery, Back on Indiana Avenue. Se trata de un nuevo disco que el activo sello Resonance Records dedica a los trabajos del gran guitarrista de jazz. En esta ocasión recoge música inédita de sus primeros años en Indianápolis, tierra natal de Wes, tomada de shows en vivo y sesiones de estudio por Carroll de Camp. La presentación incluye un vinilo doble, con un ensayo de Lewis Porter y entrevistas con los guitarristas George Benson y John Scofield.

Bill Evans in England. Resonance Records también vuelve a editar grabaciones del trío del pianista con Eddie Gomez y Marty Morell, en este caso provenientes de una presentación en el club londinense Ronnie Scott´s del año 1969.

Louis Armstrong. Disney Songs, the Satchmo Way. Se trata de una reedición de una de las últimas sesiones de grabación del trompetista, en 1968. Satchmo moriría años después, luego de haber confesado que había disfrutado plenamente la interpretación de aquellos clásicos.

Hay más para este día especial, como el trabajo conjunto de Roy Ayers y Fela Kuti, Music of many colors, editado por Knitting Factory, o el mítico encuentro entre Sun Ra y John Cage, del que a menudo se dudaba que hubiera ocurrido. El blues también trae lo suyo, con ediciones especiales de Albert King y Little Walter.

Cada disco tendrá pocas copias, entre 1500 y 3000. Habrá que estar atentos para no dejar pasar la oportunidad.

domingo, 14 de abril de 2019

BRAD MEHLDAU - FINDING GABRIEL


Que Brad Mehldau lance un nuevo disco no es una noticia infrecuente. De hecho, el año pasado editó dos. Pero sí es menos previsible la orientación que le imprimió a su nuevo trabajo: un álbum con reminiscencias religiosas, inspirado en una lectura de la Biblia, que se sustenta en una orquestación particular para el recorrido de este consagrado pianista. En efecto, en Finding Gabriel, el disco que el sello Nonesuch pondrá en la calle el 17 de mayo, Mehldau aborda sintetizadores y teclados varios, además de poner su voz y el clásico Steinway, en conjunción con formaciones diversas, que incluyen invitados consagrados.

Finding Gabriel sucede a otro disco con formato clásico, Seymour reads the Constitution!, disco nominado a un Grammy que recibió alta valoración entre los críticos.

Según explicó el propio Mehldau, su nuevo trabajo surgió tras una lectura atenta de la Biblia a lo largo de los últimos años, y especialmente la experiencia del arcángel Gabriel. Una palabra perdida, la prédica de la verdad que pocos atienden, el vínculo con las actuales fake news y la pérdida de conexión real entre las personas figuran entre las preocupaciones que movilizan al pianista y compositor.

"Parece como si estuviéramos más separados unos de otros que nunca, sumergidos en las aguas profundas de una solitaria infelicidad", asevera. La pregunta clave que lo estimula es: ¿cómo volvemos a la verdad?

Estas indagaciones existenciales se asientan sobre una paleta musical bien amplia, que arranca con Mehldau explorando sonidos en sintetizadores. Cuenta el pianista que estuvo trabajando con un modelo nuevo, el OB-6, que utilizó en varios de los temas del disco. De hecho, muchos cortes fueron elaborados a partir de una construcción conjunta de Mehldau con sintetizadores y Mark Guiliana en batería, al estilo de la sonoridad de un disco anterior que marcó una colaboración entre ambos, Taming the Dragon. En algunos casos añadieron voces, pero sin texto, sino como parte de la edificación armónica. Entre los cantantes invitados para la ocasión sobresale el consagrado Kurt Elling. El propio Mehldau puso su voz en algunos temas.

En otras composiciones, los arreglos demandaron vientos y cuerdas. Aquí también Mehldau eligió con precisión a sus músicos. Aportan calidad el trompetista Ambrose Akinmusire, los saxofonistas Joel Frahm y Chris Cheek y la violinista Sara Caswell.

Y además se adentró en una experiencia novedosa: en tres temas Mehldau ofició de "one man band", tocando todos los instrumentos. "Tanto los temas en solitario como los que tienen colaboraciones supusieron un aprendizaje y una experiencia llena de descubrimientos", destacó el compositor.

Un primer corte del disco ya está disponible en las plataformas digitales y el mes próximo Nonesuch lo editará en diversos formatos. El sello recibió a Mehldau en 2004, cuando publicó su álbum de piano solo Live in Tokyo.

Desde entonces se sucedieron trabajos con distintas vertientes sonoras, incluida una relectura de cuatro preludios y una fuga del Well Tempered Clavier de Bach. Con el nuevo Finding Gabriel, Mehldau se reinventa: siempre logra algo nuevo para decir.


domingo, 7 de abril de 2019

EDUARDO ELIA - CUANDO SEA NECESARIO



El pianista cordobés, ha estado perfeccionando su arte en cada nueva entrega. En sus manos, la intensidad se convierte en arcilla, algo para moldear de acuerdo a sus necesidades.

Desde sus inicios, ha tomado un camino que plantea un desafío de contrastes y dinámicas, centrándose en componer música nueva; muy bien tramada.

Utilizando el trío como medio de expresión, el desarrollo aparece estructurado en torno a unas composiciones, todas originales del titular con una visión de conjunto que engloba tanto al jazz y sus ramificaciones como  a los nuevos vientos que surcan el cielo local. Compuesto de improvisación y otros ángulos contemporáneos, se busca un nuevo lenguaje y se sale al encuentro de él.

Secundado por fuertes personalidades, conforman un mismo espíritu, donde el marco subyacente e ilimitado sostiene como bandera; el tópico de una renovación que hace rato que camina sola. 

Una madurez innegable, tan profunda como saludable, impermeable y elusiva de los clichés conocidos, con muchos caminos por explorar. El pedigrí de los acompañantes, hace que todo suene nuevo, imperativo y honesto. Las ideas del líder, como las raíces, se expanden y se abren a lo nuevo. 

Eduardo Elia (piano)
Rodrigo Domínguez (saxo tenor)
Sergio Verdinell (batería)


martes, 2 de abril de 2019

MUSICA E INSPIRACION


¿Qué es la inspiración? Esta es una incógnita planteada a lo largo de muchos siglos y dirigida hacia un catalizador del proceso creativo. No obstante, la respuesta apunta a una consideración excesivamente prosaica y parcial. Su incidencia misteriosa y fundamental en la obra para dotarla de identidad no ha sido reconocida por parte de una intelectualidad del siglo XX, que se retractaba de los excesos románticos y subjetivistas del siglo anterior.

El término inspiración conjuga tres vertientes semánticas significativas en relación a la música. La primera la entiende como la acción de introducir aire en los pulmones. La segunda se vincula a algo con influencia divina, especialmente aquella que mueve a artistas y bajo la cual se considera que fueron escritas las Sagradas Escrituras. Y la última, como pensamiento sugestivo o idea espontánea, brillante y oportuna. En ningún caso la abstracción inherente a alguna de estas definiciones facilita las claves concretas para identificarla. Pero paradójicamente engloba a las tres como una experiencia: es física, comparable al acto de prepararse para cantar o interpretar; es espiritual, imprevisible e intangible; y tiene un determinismo decisivo en el acto de creación.

De esta manera lo plantea el compositor y divulgador Jonathan Harvey en el libro Música e inspiración de 1999 traducido al castellano nueve años después por la colección de la editorial Global Rhythm. Nacido como una reducción de su tesis doctoral, se trata de un ensayo que focaliza sin mistificaciones románticas la inspiración como idea y como experiencia. La vuelve a definir y no la presenta como un resultado. Es decir, la vincula al oyente, al intérprete y especialmente al compositor y su proceso comunicativo; no a la obra. Por esta razón busca puntos que aclaren el proceso pero sin una conclusión en firme en la valoración final. Buena parte del libro se dedica a mostrar cómo lo han entendido los compositores, sobre todo desde el siglo XVIII hasta la actualidad, a partir de numerosa documentación: desde textos teóricos hasta la correspondencia y otros escritos personales. Es, pues, un relato que funciona como colección de datos y vivencias muy variadas en una casuística variada hasta el infinito pero empíricamente poco contrastable.

Harvey entiende el origen de la inspiración como un fruto de tres matrices: la interna y lo objetivo; la del mundo exterior; y la fusión de ambas. Nos remite freudianamente a ella como un instinto, como un inconsciente, así como vinculada a un público. De manera idealista nos remite a ella como una relación de los compositores con sus musas, mientras que metafísicamente lo hace como mediadora -y reveladora- de la divinidad. La edición es correcta y con esta publicación se amplió la escasa bibliografía existente al respecto –seria, claro-. El discurso está bien argumentado a pesar de que la abundancia de ejemplos es más un anhelo de ilustración que el pilar de un relato, las bases teóricas del cual son aplicables a otros campos de la creación y el pensamiento.