lunes, 18 de julio de 2011

martes, 12 de julio de 2011

EN PLENITUD

Este compendio de 3 cd cuya edición más conocida es la que realizó Mosaic bajo el nombre “The Complete Candid Recordings of Charles Mingus ” ; tiene un punto más que a favor para el aficionado que vive por éstos pagos : el precio es sumamente menor a la inalcanzable edición del sello que viste sus recopilaciones de blanco y negro.
Otro dato de interés es que dudo que aquí se edite este trabajo ; entonces ustedes dirán ¿ donde está la gracia ? ; en que se puede pedir a sitios internacionales de venta on - line en $ 140 pesos argentinos más envío. Les aseguro, no está caro y vale muchísimo la pena, para quienes profesamos una fe ciega en el contrabajista.
Adentrándonos en la obra en sí , la música que se cocía en la cabeza del músico era monstruosamente moderna o si se prefiere, en un punto de definición, con un pie en la tradición y otro en la vanguardia.
Mingus en plena cumbre de sus capacidades creativas derrocha inspiración y Nat Hentoff ni lerdo ni perezoso sabía lo que tenía entre manos y lo convoca para que le diera forma a su estado.
CD 1 :“Charles Mingus presenta Charles Mingus” grabado como si fuese en vivo pero sin público en un estudio vacío y con una cuestión no menor presente en toda la obra : los acompañantes : Eric Dolphy , Ted Curson , Dannie Richmond y la ausencia de piano.
Citando las palabra de Ira Gitler en la reseña de esta primera muestra de aquellos años decía : “Una cosa que une a todos es la habilidad para comunicarse a través de un arsenal de emociones” .
CD 2 : Todo el andamiaje conceptual está en los casi 20 minutos del corte MDM [ Monk, Duke & Mingus ] . Poderoso y casi revolucionario, se plasma quizás uno de los pedidos del contrabajista hecho en su momento: total y absoluta libertad creativa, y si quieren darse una idea del resto de lo que viene, como decía Ted Gioia en su "Historia del Jazz" se puede enfocar la escucha atenta solamente en éste track y armarse la idea de lo que es el resto.
Es aquí donde aparecen los agregados que la edición de Mosaic no trae : “ Cliff Walk” y “T’aint’t Nobody’s Bizness If I Do” .
CD 3 : Para cerrar el círculo y quedar con nuestros oídos iluminados de placer, “Newport Rebels” , es un set en vivo en el estudio de grabación, un ficticio directo cuya idea original del líder más otros que se sumaron al pensamiento de no doblar el lomo y asentir al poder establecido, nace como respuesta al Festival de Jazz de Newport que había tomado aristas comerciales y de explotación hacia los músicos.
Lo más destacable es el cruce generacional entre Dolphy [ ya con un discurso firmemente establecido] y Eldridge el mejor trompetista de la era del swing.
El jefe de filas en plenitud absoluta de sus potencialidades fue uno de los que provocó un salto incesante para hacer avanzar la historia del género y en los registros comentados pervive su dictum. Muy recomendable

Micky Almada

Charles Mingus (contrabajo); Eric Dolphy (saxo alto, clarinete bajo, flauta); Roy Eldridge (trompeta); Ted Curson (trompeta); Lonnie Hillyer (trompeta); Booker Ervin (saxo tenor); Charles McPherson (saxo alto); Jimmy Knepper (trombón); Britt Woodman (trombón); Paul Bley (piano); Tommy Flanagan (piano); Nico Bunick (piano); Dannie Richmond (batería); Jo Jones (batería).-

martes, 5 de julio de 2011

PIEDRA BASAL

Cuenta la leyenda que una noche –terminando la década del ’60 del siglo pasado en París, durante un recital, el saxofonista Roland Kirk se acercó al -entonces ya- gran Miles Davis, y le preguntó el porqué, en su música, acerca del cambio de dirección hacia lo eléctrico –refiriéndose a la nueva instrumentación con que jugaba por entonces: bajo, pianos y guitarras eléctricas.
La respuesta fue la esperable por Miles: “Tú lo sabes, siempre tenemos que cambiar…”
El propio Miles diría acerca de ese momento de su carrera, años más tarde en su autobiografía: “Yo quería cambiar de rumbo, tenía que hacerlo, pero sólo para seguir amando lo que tocaba y creyendo en ello”. Semejante declaración de amor y fe no se encuentra todos los días. Duke Ellington lo había bautizado alguna vez a Miles como el Picasso del jazz, y explicando su sentido: alguien que hizo de la búsqueda y el rechazo a los límites un leit motiv, lo que no siempre le jugó a favor de su música.
Bitches brew, grabado en 1969, una semana luego de finalizado el festival de Woodstock, se constituyó en el último paso de Miles para reinventarse y es considerado para muchos, el acta de nacimiento de un estilo que llegó para irse al cabo de algunos años: el jazz-rock, o como lo llaman los puristas el “jazz-fusión”. Lo real es que en todos los protagonistas de esta historia –los músicos- la sensación no sólo era no tener del todo claro lo que se estaba tocando durante los tres días que duró la sesión de grabación, sino también el estar a las puertas de algo nuevo. A punto tal, que el disco lleva un subtítulo que no es caprichoso ni egocéntrico: “Nuevas direcciones en música por Miles Davis”.
En los tiempos previos a la grabación de Bitches, Davis estaba inmerso y “atado” a su histórico quinteto, esto es: Miles, Wayne Shorter en saxos, Herbie Hancock en piano, Ron Carter en bajo y Tony Williams en batería; una formación que llegó alto en términos de sutileza, química mutua y creatividad. Pero hubo algo que llevó a Miles a creer que el círculo del quinteto estaba cerrado, así como en su momento abandonó el bebop para crear el cool y luego el jazz modal. Pero esta vez el salto lo llevaría demasiado lejos, a territorios poco explorados por él. Lo que se escucha a lo largo de las casi dos horas de Bitches Brew, es un plafón sonoro que se sostiene sobre todo en las “cortinas” de pianos eléctricos que tocan Chick Corea y Joe Zawinul (siempre fue un ‘gil’ Miles para elegir a sus músicos) más el aporte de John McLaughin en guitarra. Por sobre esa base, Miles toca desnudando un estilo que se reiteraría en la mayoría de sus discos posteriores a Bitches y cuya marca de fábrica es esta: la exquisita trompeta con sordina, sonando en cuentagotas y en soledad, casi apartada de los demás instrumentos; algo que también ocurría como un correlato de lo que sonaba en el disco, en las presentaciones en vivo de la banda. Miles a un costado, con el resto de los músicos en otras zonas del escenario, incluso como tocando otra cosa, quedando como una base necesaria para que resalte ‘la soledad del trompetista’. Como si luego de los años pasados, luego de haber probado todas las combinaciones posibles entre instrumentos, la soledad sólo fuera posible contra un fondo musical que tocan otros.
Alguien que confunde lineamientos morales con estilos musicales como Winton Marsalis, supo decir alguna vez (y debiera haberse lavado la boca con jabón primero) que el motivo principal del paso de Miles hacia el rock era querer conseguir chicas (si lo hubiera sabido a esto Charly antes de su disco).
Si lo hizo o no, no es motivo que entra en éste análisis, pero que pedazo de disco nos dejó para la historia. Y cuantas bandas –empezando por Weather Report, terminando por Dave Matews Band y pasando por tipos como Dave Holland- le deben “alguito” a este disco.

Escrito por Guillermo Almada
de su blog : http://el-parlante.com

viernes, 1 de julio de 2011

ENTRE LA LIBERTAD Y EL SONIDO

Con una propuesta que se aproxima al Free para de ahí profundizar aún más la consigna; Julian Bonequi atiende y da curso a planteamientos condescendientes con esta estética en su sello discográfico virtual "Audition Records".
Con la pulsión implícita de dar a conocer formas musicales nuevas que no tienen asidero, quizás, en sellos convencionales, Julian ha emprendido un camino dignísimo dentro de la historia.
Su idea nace en Enero de 2010 y como él mismo explica, el concepto es darle un espacio libre y abierto, a la música improvisada y la experimentación.
Con excelente presentación y sobriedad, distintos artistas de diversas esferas han visto, a la luz de lo dicho, la materialización de su primer trabajo o proyecto trunco con una fructífera acojida por parte de quien lo dirige.
No dejen de visitar este sitio diferente que siempre tiene la puerta abierta para absorber e instrumentar nuevas ideas, entre la libertad y el sonido.


Título extraído del concepto vertido en la página del sello.
Comentario : Impronta de Jazz