Federico Durand es uno de los nombres más singulares de la música ambient argentina. Desde hace más de dos décadas construye un universo sonoro delicado, donde los sintetizadores analógicos, las cintas magnéticas y los pequeños sonidos cotidianos se transforman en paisajes íntimos, atravesados por la memoria, la naturaleza y la imaginación. Su obra siempre ha privilegiado la sencillez como una forma de profundidad.
En La Manzana Mágica, Durand vuelve a demostrar que la belleza también puede habitar en lo diminuto. Inspirado en su colección de estampillas "Cinderella", crea un álbum de texturas frágiles y melodías casi susurradas, donde cada sonido parece conservar la huella de un recuerdo. Con una paleta sonora mínima, el disco invita a detener el tiempo y contemplar esos pequeños misterios que suelen pasar desapercibidos. Más que un conjunto de composiciones, La Manzana Mágica es un refugio: una obra de silencios, imaginación y delicada nostalgia que confirma la sensibilidad única de Federico Durand.

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